Los primeros los libros de Enid Blyton, sobre los que ya he escrito alguna reseña. Entre ellos, destaca la colección de Los Cinco, que son casi tan imprescindibles ahora como lo fueron en su época, y mira que han cambiado las cosas, sobre todo con la irrupción de la saga de Harry Potter, de la cual soy ferviente admiradora por otra parte.
21 novelas publicadas entre los años cuarenta y sesenta llenas de misterios en páramos y tesoros en manos de contrabandistas, familiarizaron a varias generaciones de lectores con los encantos del pastel de carne y la cerveza de jengibre. Adaptaciones televisivas, películas, cómics y constantes reediciones certifican su hondo impacto en la cultura popular. Con su fórmula repetitiva y sus roles femeninos bien marcados (Jorge la niña aventurera que desea ser un niño y masculiniza su verdadero nombre, Jorgina, y Ana, la asustadiza “madrecita” que disfruta con las labores domésticas), los libros de los cinco resultan tan pasados de moda como eternos.
Antes de que empezase a ser interpretada en clave contemporánea y todos nos diésemos cuenta del racismo, sexismo y clasismo subyacente en su trabajo, era difícil encontrar una escritora tan universalmente leída y adorada, como demuestran sus más de 500 millones de ejemplares vendidos y los 40 idiomas a los que ha sido traducida. Pese a las revelaciones sobre su personalidad propia de bruja de cuento, su abundantísima obra (más de 700 libros publicados) sigue siendo un pozo sin fondo del que extraer argumentos para nuevas adaptaciones. En España fueron especialmente populares, además del Club de los cinco, la serie de Los siete secretos y sus novelas dedicadas a internados femeninos (a veces mixtos, como en el caso de La traviesa Elizabeth) Torres de Malory y Las mellizas de Santa Clara en los que los proto-conflictos sociales quedaban resueltos a golpe de picnic campestre, deportes insólitos y de esfuerzos por mantener el statu quo.
Puck de Lisbeth Werner: Varios elementos clásicos de la literatura infantil y juvenil aparecen en esta saga danesa publicada en los años setenta y ochenta: el uso de un seudónimo en la autoría, en este caso el nombre de una mujer inexistente para encubrir a Knud Meister y Carlo Andersen; la ambientación en un internado, aquí mixto y danés; y la mezcla de conflictos derivados de la convivencia de los jóvenes con los misterios e intrigas detectivescos y policiales. Al contrario que otras series de libros en los que el tiempo permanecía suspendido, la protagonista Bente Winter (Puck) iba creciendo y evolucionando. Su padre se casaba con una de sus profesoras, se cambiaba de colegio y daba el paso definitivo hacia la madurez en un polémico libro final. Todo muy formidablemente palpitante, en el lenguaje de estos libros
El pequeño Nicolás de René Goscinny: Antes de que este nombre quedase asociado en nuestras cabezas al rostro de la estrella mediática de los últimos meses, estas palabras remitían al protagonista de una serie de libros del prolífico y genial Goscinny (autor, entre otros, de Astérix, otro clásico de las lecturas infantiles. Los cinco libros originales, desbordantes de humor y fiel retrato de la familia típica francesa de mediados de siglo, fueron publicados entre 1960 y 1964. La vida colegial, la casita de retiro del fin de semana o los campamentos de verano aparecían vistos bajo la perspectiva de un niño y sus compañeros de clase, de inolvidables nombres como Eudes, Alcestes o Agnan.![]() |
| Uno de los muchos libros de la serie |
Alfred Hitchcock y los tres investigadores de Robert Arthur y otros autores: Un gran ejemplo de que ya en los sesenta Hitchcock se había convertido en una marca comercial fue esta serie de novelas de niños detectives en las que la presencia del director no pasaba del título, la introducción y su papel de interlocutor de las historias. El cineasta solo estuvo vinculado a las 30 primeras novelas, lo que no impidió, con la clásica falta de cuidado que en ocasiones se dedica a la literatura juvenil, que su nombre siguiese figurando en el resto de las novelas publicadas en España. En Alemania, debido a su éxito, la serie de Júpiter y sus compinches continuó hasta anteayer (2009)
Fray Perico y su borrico de Juan Muñoz Martín: Uno de los mayores éxitos de El barco de vapor son las historias protagonizadas por este fraile de principios del siglo XIX que hizo su aparición con Fray Perico y su borrico (1980) y lo volvimos a encontrar hasta en ocho libros más. Juan Muñoz Martín también es el autor de la serie de El pirata garrapata (1982), una muy popular manera de mezclar viajes, humor y rimas bien halladas.
En el siglo XIX, la llegada de Fray Perico y su borrico Calcetín va a trastornar la apacible existencia de los veinte frailes de un convento de Salamanca que viven haciendo el bien, y repartiendo lo poco que tienen. El convento no tardará en vivir situaciones disparatadas, llenas de humor y alegría, gracias a este simpático personaje.

Millones de lectores aprendieron a amar a Roald Dahl gracias a Charlie y la fábrica de Chocolate (1964), Matilda (1988) o en menor medida Las Brujas (1983, inseparables de las ilustraciones de Quentin Blake). Ecléctica personalidad: también fue guionista, poeta, piloto y creador de los primigenios Gremlins, su portentosa imaginación desprovista de cualquier cursilería le han garantizado el título de clásico de hoy y de mañana.
Se han hecho varias versiones para el cine. La que yo de pequeña conocí y me fascinó no la he encontrado en trailer superada, desde luego, en fama, por la actual de la que cual presento el trailer:
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| Primer libro de la serie |
En el siglo XIX, la llegada de Fray Perico y su borrico Calcetín va a trastornar la apacible existencia de los veinte frailes de un convento de Salamanca que viven haciendo el bien, y repartiendo lo poco que tienen. El convento no tardará en vivir situaciones disparatadas, llenas de humor y alegría, gracias a este simpático personaje.

Millones de lectores aprendieron a amar a Roald Dahl gracias a Charlie y la fábrica de Chocolate (1964), Matilda (1988) o en menor medida Las Brujas (1983, inseparables de las ilustraciones de Quentin Blake). Ecléctica personalidad: también fue guionista, poeta, piloto y creador de los primigenios Gremlins, su portentosa imaginación desprovista de cualquier cursilería le han garantizado el título de clásico de hoy y de mañana.
Se han hecho varias versiones para el cine. La que yo de pequeña conocí y me fascinó no la he encontrado en trailer superada, desde luego, en fama, por la actual de la que cual presento el trailer:


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